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Análisis

Musical Fidelity Merlin

Diseño y practicidad: en un sistema

Musical Fidelity Merlin

Musical Fidelity Merlin

La propuesta que presenta Musical Fidelity pretende captar a un público intergeneracional que tiene en común que no quiere renunciar a nada

Musical Fidelity ha englobado en un solo sistema a prácticamente todas las fuentes de sonido posibles: desde el giradiscos hasta el Bluetooth pasando por todo tipo de entradas analógicas y digitales. Supongo que la idea es satisfacer a cualquier tipo de cliente sin que éste deba pensar en nada más para completar su equipo de música. Como no podía ser de otra manera tratándose de la marca británica, el corazón del sistema es el amplificador de 50 W en clase D y configuración doble monofónica. Es compacto, con una conectividad inmejorable y, lo que es más interesante aún: incorpora un módulo de amplificación de auriculares de alta calidad. Lo cual, me reafirma en la idea de que ningún usuario pueda encontrar ninguna carencia en el equipo. Los altavoces, estudiados para rentabilizar al máximo las características del amplificador son también pequeños, de forma elíptica y con la posibilidad de colocarlos en vertical u horizontal. Precisamente, su forma original y su reducido tamaño nos podría llevar a pensar que son un poco de “juguete”. Pero nada más lejos de la realidad. Su diseño responde al concepto de “Sistema Multiplicador de Difracción”. Basándose en un solo transductor y un pequeño puerto “bass reflex” trasero, cada altavoz es capaz de generar una presión sonora propia de recintos mucho más grandes.

Pruebas de audición

Como veremos en las pruebas de audición, su rendimiento nos va a demostrar que, en realidad, son la parte más innovadora técnicamente del equipo. Pero, aún así, parece que los de Musical Fidelity no han dejado ningún flanco por cubrir y si el aficionado, después de probar el Merlin quiere unos graves más profundos, el amplificador cuenta también con una salida dedicada para un subwoofer que se ofrecerá como opción. Aunque, obviamente, es posible añadir este accesorio aunque sea de otra marca. Pero quizá la guinda de todo el tinglado, y lo que realmente atraerá a más de un melómano, es el giradiscos de concepción netamente audiófila. Aquí, la marca británica no se ha complicado la vida y ha apostado por un producto de origen Pro-Ject. Se trata de un aparato atractivo visualmente (sobretodo en color rojo) muy minimalista, pero con los ajustes suficientes para optimizar su rendimiento y precisión. Como curiosidad, el centro de gravedad coincide con el pivote del centro del plato. Por eso parece que sobre espacio en el lado del motor. Como puede apreciarse en las fotos, la tracción es por correa, garantizando así que el motor no transmita ninguna vibración al plato. El brazo, por su parte, está muy bien acabado transmitiendo al tacto ligereza y solidez. El cartucho incorporado es el Audio-Technica AT95E de imán. En mis pruebas me he basado especialmente en unos cuantos vinilos y en archivos flac de mi ordenador portátil (via USB). Me ha sorprendido la coherencia de los altavoces. Posiblemente, la ausencia de filtro divisor juegue a favor de este sonido tan bien cohesionado. El timbre de cada instrumento es más que correcto y la voces humanas pasan la prueba con nota alta. Ha sido una gozada la escucha de “Too Darn Hot” de Claire Martin en un archivo de alta resolución. Es una grabación audiófila del sello de Linn y el sistema Merlin ha sido capaz de ofrecer todos los detalles y matices que contiene. Pero con mi disco de Stevie Wonder “Characters” el giradiscos extrae también el ritmo pegadizo de cada canción. ¿Podría tener más contundencia? Evidentemente sí, auque sinceramente no podemos hablar de falta de graves. Pero, en cualquier caso, para eso ya hemos comentado la posibilidad de incorporar un subwoofer. En definitiva, el Merlin es el sistema ideal para quien parta de cero y quiera calidad musical sin complicarse la vida.

Mucho por muy poco

A pesar del favorable ratio coste/prestaciones, no se trata solamente de una cuestión de rentabilidad económica. Lo interesante de verdad son los aspectos que el Merlin llega a cubrir con el poco espacio que ocupan los aparatos que lo integran. Su diseño modular de componentes compactos lo convierte en muy fácil de ubicar en cualquier lugar de la casa. Desde la sala principal, hasta en una pequeña habitación o despacho. Su estética y acabados de calidad le permiten dar un toque de diseño al espacio que ocupa. En su configuración mínima (prescindiendo del giradiscos) lo podemos tener en la mesa de trabajo, conectado al ordenador y, como mucho, añadiéndole unos auriculares para la escucha nocturna. Por eso, no podemos más que reconocer que Musical Fidelity ha estudiado muy bien el mercado europeo para llenar un hueco con un producto prácticamente imposible de mejorar dentro de su rango de precios.

Características:

-Potencia admitida (altavoces): 15 a 75W

-Tipo e impedancia (altavoces): cerrados, una vía con Reflex / 4 Ohmios

-Potencia (amplificador): 50W

-Entradas: Phono, USB, Line in, Bluetooth



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