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Tu Alta Fidelidad Miralo todo con lupa
Opinión

“No te dejes atrapar con milongas”

OPINIÓN JUAN CARLOS MUÑOZ

“No te dejes atrapar con milongas y míralo todo con lupa”

Tu Alta Fidelidad Juan Carlos Muñoz

 

Al final mira tú por donde que eso que se suele decir de que “no hay mal que por bien no venga” va a ser cierto, y es que aunque suene muy duro en estos momentos que vivimos la crisis, con todos los males que nos ha traído y que siguen cayéndonos también conlleva cosas positivas, como el que está haciendo que por fin de una vez por todas empecemos a espabilar, a mirar mejor en qué vamos a invertir nuestro dinero y a quejarnos cuando realmente tenemos que hacerlo.

 

A raíz de la crisis buscamos mejor, nos informamos más a fondo y comparamos ofertas. Ya no nos conformamos con coger lo primero que se nos ofrece o con pensar “¡caramba que caro es!”, pagar e irnos. No, ahora preguntamos el por qué de ese precio, sopesamos la explicación y si ésta no nos convence nos marchamos a otro sitio o ponemos una reclamación. Ahora bien, todavía tenemos asignaturas pendientes que afrontar, como por ejemplo la de que nunca nos leemos la letra pequeña. Y digo esto porque paradójicamente todavía no le damos la importancia que tiene a cuestiones como la de que una marca tenga o no sede social reconocida y un servicio de “Asistencia Técnica” física al que acudir en caso de necesidad.

Pero eso sí, tened presente que el día que os ocurra algo con el producto en cuestión os acordaréis de lo que os digo.

Hay marcas, y ojo que no me refiero ya a las blancas que aparecen y desaparecen como las setas, sino a marcas ya con cierto prestigio que sobre el papel te ofrecen el oro y el moro, una garantía bestial y todo lo que tú quieras… pero que no te de problemas el producto porque si desgraciadamente se te rompe pasado un tiempo y lo llevas donde lo adquiriste, la respuesta que puedes obtener unos días después por parte de éste es que la firma lo ha devuelto diciendo que la avería no se debe a un mal funcionamiento del equipo sino que ha sido debido a causas ajenas a él, por lo que no te lo cubre la garantía.

Bien, y es aquí entonces cuando viene la segunda parte, y es que quieres saber dónde está el S.A.T para llevarlo y que valoren el posible coste de la reparación y resulta que no hay, que dicha firma no cuenta con él, que así mientras que el importador se ahorra un güevo de dinero tú lo pagas puesto que la única solución que te queda es tirar el aparato dañado y comprar otro.

Vamos que mientras que las marcas de automóviles están obligadas a vender piezas de un modelo 10 años más desde que éste deje de fabricarse, que nosotros como usuarios estamos obligados a revisar periódicamente nuestra caldera e instalación de gas o que tenemos que llevar al perro vacunado, registrado y ya puestos lavados y recién peinados… otros, bajo el amparo de Leyes mal hechas  pueden dedicarse a importar y distribuir productos sin dar ningún tipo de “garantía real” al consumidor.

De ahí que os aconseje que a la hora de adquirir un producto, sobre todo si es electrónico e informático, os decantéis por aquellos que estén respaldados por una empresa con sede y SAT al que dirigirse.



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