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Análisis

Pioneer PD-50

Piooner PD-50: Lector de CD, SACD y además DAC

Pioneer PD-50

Pioneer PD-50

Sin destacar por nada en particular, Pioneer ofrece un producto pensado para satisfacer a usuarios exigentes que quieran centralizar en un solo aparato toda la música digital (o el sonido de películas) que tengan almacenada.

Desde hace al menos un lustro, no son pocos los que preconizan la desaparición del CD como formato de amplia aceptación para el público para escuchar música. La verdad es que el Compact Disc tal como lo conocemos ha sufrido y sufre los ataques continuos de los que prefieren la música en streaming, de los que almacenan miles de mp3 en sus dispositivos con memoria e incluso de los que están impulsando al vinilo a una segunda vida. Pero está claro que algunas ventajas debe tener el formato CD para que prácticamente todos los fabricantes de equipos de Alta Fidelidad tengan, no uno, sino varios modelos en su portfolio. Pero si un formato tan exitoso en su nacimiento ahora es tan ampliamente cuestionado… ¿Qué podemos esperar de su primo-hermano SACD? Curiosamente, esta variación del CD normal no ha tenido nunca una gran popularidad entre el gran público. Pero, pese a todo, el SACD aguanta contra viento y marea a la vez que sus ventajas siguen teniendo toda su vigencia. Y nadie mejor para demostrarlo que una marca histórica como Pioneer que tiene nada menos que tres modelos de reproductor de SACD en su catálogo. En esta ocasión, vamos a analizar al superior de ellos, el PD-50. De entrada, hay que aclarar que Pioneer nos presenta un aparato muy versátil que funciona también como DAC de altas prestaciones y con una amplia conectividad. Es decir, además de reproducir CD normal y SACD, podemos conectar tres fuentes más de música digital por cada una de sus entradas USB (frontal), coaxial y óptica (traseras). Lo primero que destaca de su presencia es la considerable altura. Teniendo en cuenta su peso, me da la impresión de que no está muy relleno por dentro y que esa altura sobredimensionada obedece, sobretodo, a la combinación estética con el amplificador de la misma familia A-50. La verdad es que el panel frontal de aluminio transmite solidez y eleva la categoría del producto. El movimiento de la bandeja al abrir y cerrar también parece propio de un aparato fiable y longevo en su uso.

En el lado negativo, no puede decirse que el Pioneer sea excesivamente rápido en reconocer los discos. Pero eso, más que un fallo, es sinónimo de seguridad ya que en mis pruebas y con CD originales no se produjo el más mínimo error. El PD-50 incluye tecnología de base rígida, con una estructura de protección por separado y transformadores dobles. Esta protección aísla el bloque de audio del de energía, lo que permite que la transmisión de señales atraviese el trayecto más corto y más simple para ofrecer un audio lo más puro posible. La mecánica de transporte contempla la posibilidad de leer ambas capas de los SACD híbridos, lo cual me ha sido muy útil para realizar este banco de pruebas. En cambio, he de reconocer que soy menos partidario de la función “control automático de nivel” que me parece una intrusión innecesaria de la que se podía prescindir. Por otro lado, el modo “Pure Audio” desactiva el display luminoso y garantiza que la electrónica quede concentrada en la reproducción de la música de forma impecable.

Sesiones de audición

Pero vamos, como siempre, a comprobar las teóricas bondades del producto con varias sesiones de audición en diferentes formatos. El CD de Ahmad Jamal “Crystal” (1.987) muy rico en percusiones secundarias es ideal para comprobar el detalle y, sobretodo, la limpieza que exhibe el lector de Pioneer. Si tuviera que escoger una sola palabra para definir el sonido del PD-50 sin duda esa es: nitidez. La zona grave está muy bien tratada por la ausencia de exageraciones. Puestos a encontrar un punto mejorable, y que conste que no digo punto débil sino solo “mejorable”, ese sería la dinámica. El pianista de Pittsburgh es muy aficionado a rápidos cambios de intensidad y, en algunos pasajes, estos altibajos parece que no son tan drásticos como en mi reproductor de CD habitual (que por cierto triplica el precio del Pioneer y no tiene función de DAC). En el CD de Eliane Elias “I Thought About You: A Tribute to Chet Baker” (2.013) la voz de la cantante brasileña se muestra natural y fluida. No hay nada que objetar a la precisión tímbrica que alcanza el Pioneer que nos hace reconocer de forma natural todos los matices de Elias al cantar.

Pero casi nos estábamos olvidando que el hecho diferencial es su capacidad para decodificar a 32 bit la señal original en DSP. Estamos hablando de una frecuencia de muestreo de 2,8 MHz que un CD normal es incapaz de recoger sin compresión. Para comprobarlo introducimos el SACD de Enrico Pieranunzi “Alone Together” (2001). Para hacer bien el experimento, seleccionamos la capa de CD normal y oímos un par de temas. Acto seguido, y sin variar el volumen del amplificador, seleccionamos la capa de SACD. Aprovecho para recordar que no todos los lectores tienen esa posibilidad de elegir. En la primera ronda, comprobamos una vez más la limpieza y honestidad del sonido. Se trata de instrumentos de jazz acústico y, por tanto, notaríamos cualquier defecto que nos alejase del timbre real de esos instrumentos. Pero en la segunda ronda, ya con el SACD percibimos, eso sí, de forma sutil, algunas de la ventajas de este formato. El volumen gana algo de potencia, mejorando la dinámica que antes hubiéramos podido calificar de justa. Sinceramente, más allá de la sugestión, es muy difícil afirmar que ahora oímos detalles que antes no notábamos. Pero sí parece que ahora circula más aire: el equilibrio tonal, que ya era muy bueno, es exactamente el mismo, pero, la escena parece abrirse un poco más dando a la música más peso, más amplitud.

Entre las demás prestaciones que incorpora, cabe destacar la total compatibilidad con Apple y la facilidad para leer música almacenada en dispositivos de memoria (acepta formatos MP3, MPEG-4, AAC, WMA). Aunque después de haber experimentado las excelencias de mis discos en SACD, se me hace un poco difícil volver a las pistas comprimidas…

Una fuente definitiva de audio digital de altas prestaciones a precio democrático                                                            

Para ser justos con el PD-50 hay que tener siempre presente su precio de adquisición. Y también hay que tener muy en cuenta las prestaciones de este producto. Como viene siendo habitual siempre que pruebo un DAC, no dejo de visionar algunas películas y conciertos con buen sonido. Aprovecho el Pioneer para conectarlo por su entrada óptica a mi televisor Samsung. Si tenemos un buen amplificador o, mejor aún, un subwoofer integrado en nuestro equipo, el PD-50 se convertirá en el catalizador de nuestro sistema audiovisual ofreciendo la máxima calidad y resolución posibles en audio estéreo. También es ideal para música en streaming, en este caso empleando su práctica entrada USB frontal.                                                                                  

Considerando, entonces, todas esas prestaciones, es evidente que Pioneer ha hecho un importante esfuerzo comercial al ofertar un producto de sólida construcción, muy práctico y, sobretodo, muy completo que se sitúa en un nivel de precio justo por debajo de sus competidores directos. Por no hablar de otras marcas esotéricas cuyos lectores de CD difícilmente justifican su PVP. Y todo ello, sin que le podamos atribuir al Pioneer ningún defecto o carencia significativos. Por tanto, no podemos dejar de recomendar el Pioneer PD-50 como una fuente definitiva de sonido digital de altas prestaciones. Incluso para integrarlo con un amplificador de una categoría superior. Desde On-Off siempre hemos defendido la necesidad de que la industria sea capaz de ofrecer productos
serios a precios democráticos que acerquen al nuevo aficionado a la Alta Fidelidad y aquí tenemos un claro ejemplo.

Características:

Formatos admitidos: CD, CD-R, CD-RW, SACD, DSD, DVD-R, MP3, WMA, AAC, MPEG-4

Entradas: 1 óptica, 1 coaxial, 1 USB

Rango dinámico: CD: 100 Db / sacd: 108 dB

Relacion señal/ruido: 117 dB

Dimensiones/peso: 435 x 130 x 329/ 7,8Kg



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